sábado, 28 de noviembre de 2009

Una región sin identidad es una región sin cultura. Como toda construcción debe empezar por unos cimientos firmes, la edificación de mi blog se apoyará en los cimientos firmes de que sean reconocidas nuestras reivindicaciones. Y la primera de ellas, nuestra imagen como región. Dejando a un lado principios religiosos, de los cuales si no carezco los tengo extraviados, Guadalupe y los otros 30 pueblos con sus más de 30.000 habitantes deben pertenecer a las diócesis extremeñas. Las mismas normas de Roma apuntan a que las diócesis se ajusten a los territorios civiles. Y así está siendo desde 1875, salvo con dos provincias, Cáceres y Badajoz. Y no es por pereza o dejadez. En 1995, 111 parroquias aragonesas pasaron de la diócesis catalana a la aragonesa. Si ellos han podido, ¿no podremos nosotros? ¿Acaso intereses más materiales y terrenales que divinos impiden la ejecución de algo que nos pertenece por derecho propio? ¿Es que Toledo no puede subsistir sin las riquezas que le aportan Guadalupe y su entorno? No pedimos más que lo que nos corresponde por derecho. ¿Se imaginan la patrona de Madrid siendo venerada para una diócesis de Castilla? ¿Y que decir de la patrona de Cataluña? Basta ya de ambigüedades. Extremadura está despertando…

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